Carlos Vinicio Nava @urologovirtual
Los cálculos renales, también llamados litiasis renales o piedras en los riñones, son depósitos sólidos (piedras o litos) formados por la cristalización de minerales y sales en el sistema urinario. Constituyen uno de los motivos de consulta urológica más frecuentes y su incidencia ha aumentado en las últimas décadas, en parte por los cambios en la dieta y el estilo de vida de las civilizaciones modernas.
¿Por qué se forman?
La gran mayoría de los cálculos urinarios aparecen cuando la orina, que normalmente contiene altas concentraciones de ciertas sustancias que tienden a cristalizarse y adherirse entre sí, presenta una concentración anormal de líquido en relación a la cantidad de cristales o sustancias que se pueden precipitar y pegarse entre ellas.
Imaginemos una vaso de agua (solvente) al cual vertimos media cucharada de sal (soluto) . Si procedemos a revolverlo, inicialmente no veremos depositarse nada en el fondo, pero, a medida que aumentamos la cantidad de sal (o disminuyamos la cantidad de agua) veremos que cada vez se hace más difícil diluirla y a su vez más y más cristales se iran precipitando al fondo del vaso. He ahí el origen de la gran mayoría de los Cálculos urinarios.
Otras condiciones, que generen un trastorno en el movimiento normal de la orina, desde su origen en los riñones hasta su salida por la uretra, pueden generar que esos cristales, que deberían moverse con la orina, se depositen y actúen como núcleo para la formación de cálculos cada vez más grandes al sumarse particulas al núcleo inicial (como el efecto de la bola de nieve). Un ejemplo muy común de estos casos ocurre en los pacientes que por problemas próstaticos y falta de un adecuado vaciado vesical, desarrollan Cálculos vesicales.
Entre las causas y factores de riesgo más comunes destacan:
Baja ingesta de líquidos → orina más concentrada.
Alto consumo de sal y proteínas animales → aumenta la excreción de calcio y ácido úrico.
Dieta rica en oxalatos (espinacas, frutos secos, chocolate, té).
Trastornos metabólicos como hiperparatiroidismo, obesidad, resistencia a la insulina.
Factores genéticos → antecedentes familiares de litiasis.
Infecciones urinarias recurrentes (especialmente con bacterias productoras de ureasa).
Síntomas más frecuentes
Un cálculo renal puede pasar desapercibido si es pequeño, pero cuando se desplaza o produce obstrucción puede causar:
Dolor intenso tipo cólico, en la zona lumbar o abdominal, que puede irradiarse hacia la ingle o genitales. Hematuria (sangre en la orina). Náuseas y vómitos. Necesidad frecuente de orinar o dolor al hacerlo.
¿Cuándo consultar de forma urgente?
Existen síntomas que requieren atención médica inmediata:
Dolor insoportable que no cede con analgésicos. Fiebre o escalofríos (por posible infección urinaria grave asociada a obstrucción). Dificultad para orinar o ausencia total de orina. Náuseas y vómitos persistentes que impiden la hidratación.
Opciones de tratamiento
El abordaje depende del tamaño, localización y composición del cálculo, así como de la situación clínica del paciente:
Observación y tratamiento médico expulsivo Para cálculos pequeños ( usualmente <5 mm). Incluye analgesia, hidratación y fármacos que favorecen la expulsión en casos seleccionados
Litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC) Procedimiento no invasivo que fragmenta los cálculos con ondas de energía. Eficaz para cálculos de tamaño intermedio.
Ureteroscopia flexible o rígida consiste en la Introducción de un endoscopio a través de la vía urinaria para fragmentar y extraer el cálculo.
Nefrolitotomía percutánea Técnica mínimamente invasiva indicada donde se aborda directamente el riñón , en cálculos grandes (>2 cm) o complejos.
Cirugía abierta o laparoscópica (cada vez menos frecuente).
Prevención: la clave a largo plazo
Hasta un 50% de las personas que han tenido un cálculo pueden formar otro en los 5–10 años siguientes. Algunas recomendaciones para reducir el riesgo son:
-Beber 2–2.5 litros de agua al día.
-Moderar la ingesta de sal y proteínas animales.
-Mantener un peso saludable. Dieta equilibrada, con frutas y verduras.
-Evitar el exceso de suplementos de vitamina C y calcio sin control médico.
-Realizar estudios metabólicos en pacientes con litiasis recurrente.
Referencias
Türk C, Neisius A, Petřík A, Seitz C, Skolarikos A, Somani B, Thomas K, Gambaro G. EAU Guidelines on Urolithiasis. European Association of Urology; 2024.
Pearle MS, Goldfarb DS, Assimos DG, Curhan G, Denu-Ciocca CJ, Matlaga BR, Monga M, et al. Medical Management of Kidney Stones: AUA Guideline. J Urol. 2014;192(2):316-324.
Sorokin I, Mamoulakis C, Miyazawa K, Rodgers A, Talati J, Lotan Y. Epidemiology of stone disease across the world. World J Urol. 2017;35:1301–1320.